Tener mascotas es más que agregar a tu vida compañía, cariño y diversión; es también ser conscientes de la responsabilidad que conlleva su cuidado y bienestar.


Todos los animales domésticos pueden ser portadores de enfermedades o parásitos que incluso pueden afectar directamente a la salud de las personas, pero en su mayoría estos problemas pueden evitarse siguiendo algunas reglas de sentido común, incluyendo:


Evitar tocar los desecho de los animales (orina o heces), incluyendo los objetos contaminados por estos, desde bolsas plásticas para desechos hasta las cobijas o juguetes que pudieran estar contaminados.


Contacto oral con la mascota. Por mucho que deseemos demostrar el especial afecto que tenemos a nuestros animalitos de compañía hay que evitar compartir alimentos y besarlos en el hocico.


Cuidado con contenedores de eses. Las cajas de arena para gatos y cualquier otro objeto que sea empleado para el uso sanitario de tu mascota son elementos donde bacterias y otros organismos dañinos se pueden desarrollar.


Desparasita y vacuna a tu mascota. Esto no sólo mantiene a tu mascota sana, también disminuye el riesgo de contraer parásitos y enfermedades que pueda portar, además de ser el método ideal para evitar pulgas y garrapatas.


Higiene. Si bien es la regla más básica, muchas veces olvidamos lo importante que es mantener aseada a nuestra mascota y a nosotros mismos. Lavarnos las manos después de pasear o jugar con nuestra mascota es un hábito indispensable.


Ahora bien, si a pesar de que tu mascota esta aparentemente sana hay que aprender a reconocer los signos de problemas médicos que pueden presentarse, como son:


  • Pérdida del apetito
  • Consumo excesivo de agua
  • Aumento o pérdida de peso en forma rápida
  • Comportamiento fuera de lo común
  • Cansancio y pereza
  • Dificultad para levantarse o acostarse
  • Abultamientos extraños

 

En caso de identificar cualquiera de estos síntomas lo más recomendable es acudir con el médico veterinario para su revisión y diagnóstico oportuno.